EL MICELIO 

Una exploración compartida

Si te preguntara ahora mismo cómo sería tu manera ideal de VIVIR, estoy casi segura de que podrías describírmela con todo lujo de detalles.

Quizá incluso tengas libros subrayados, vídeos guardados, recetas pendientes, rutas anotadas o ideas esperando "el momento adecuado".

Y, sin embargo, pasan las semanas.

Los meses.

La vida sigue a toda velocidad.

Y todo eso que imaginabas para ti se queda esperando.

No porque no sepas cómo hacerlo.

Sino porque la inercia casi siempre gana.

Vivimos en un momento fascinante.

Nunca habíamos tenido tanto conocimiento, tantas posibilidades y tanta inspiración al alcance de la mano. Literalmente. 

Pero, al mismo tiempo, nunca había sido tan fácil alejarnos de aquello que nos hace sentir vivas.

Como animales que somos, necesitamos movernos, crear con las manos, jugar, observar, crear, vincularnos, sentir el paso de las estaciones.

No porque esté de moda.

Porque es nuestra naturaleza.

Y creo que no necesitamos aprender más.

Necesitamos VIVIRLO. 

Experimentarlo.

Darnos el espacio para que esas pequeñas cosas dejen de ser una intención y empiecen a formar parte de nuestra semana.

Sin importar dónde vivas, cuál sea tu momento vital o si acompañas Piracanes o miniexploradores.

Siempre hay una manera de acercarte un poco más a esa forma de vivir que te pide la entraña.

De eso va Micelio.

En febrero de 2018 me fui a recorrer la península en furgoneta con Bongo y Vespa.

El primer tramo lo hice junto a mi amiga Flor. Antes de arrancar me preguntó qué esperaba de aquel viaje.

Le respondí:

—Solo quiero ver un amanecer con un zumo de naranja en la mano y sentir calma.

Ese era mi gran objetivo.

No recorrer veinte ciudades.

No hacer kilómetros.

Ni hacer cursos de educación canina al puro estilo circense.

Solo sentir calma.

Durante mucho tiempo pensé que esa calma vivía lejos de la ciudad.

Que necesitaba una furgoneta, un viaje o un bosque para encontrarla.

Ocho años después creo exactamente lo contrario.

Creo que esa manera de vivir puede aparecer vivas donde vivas.

No hace falta mudarse al rural gallego.

Ni cruzar la península.

Ni desayunar en una mesa monísima con un mantel de lino mientras sale el sol.

Lo que cambia no es el lugar.

Es la manera de mirar.

Después llegaron años muy distintos a los que había imaginado.

La despedida de Bongo.

Acompañar a mis padres en el final de sus vidas.

El inicio de la vida de la miniexploradora.

Y fue entonces cuando entendí algo que cambió mi forma de vivir.

No necesitas un bosque para sentirte cerca de la naturaleza.

Puedes encontrar ese lugar incluso en la habitación de un hospital mientras acompañas a tu padre.

Ahí entendí que la naturaleza no era un sitio al que escapar.

Era algo que seguía estando disponible, incluso en los momentos más difíciles.

Desde entonces ya no busco una vida perfecta.

Busco regalarme pequeños momentos que me recuerden lo que me hace bien.

Y eso es exactamente lo que quiero compartir contigo.

No quiero cambiarte la vida.

No quiero enseñarte a vivir.

Solo quiero poner un poquito más de vida en tu vida.

Que esas cosas que quieres hacer dejen de esperar a "algún día" y empiecen a colarse, poco a poco, en tu semana.

Micelio es el espacio que he creado para explorar todo eso juntas.

No para aprender más.

Sino para regalarnos excusas para salir, observar, jugar, crear, compartir y volver a hacer sitio a esas pequeñas cosas que hacen que la entraña sonría un poco más.

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Micelio es el espacio que he creado para explorar juntas pequeñas maneras de poner un poquito más de vida en nuestra semana.

Sin prisas.
Sin exigencia.
Sin tener que cambiar de vida para empezar a vivir un poco más la que ya tienes.


¿Qué acaba pasando?

Es difícil explicar qué ocurre dentro de Micelio.

Creo que una de las exploradoras lo hizo mucho mejor que yo al terminar el primer ciclo.

Empezó el otoño con resaca emocional, con ganas de encontrar un sitio seguro y de cuidar un poco de sí misma.

Unos meses después me escribió esto:

"He acabado comiendo cosas que salen de las macetas de mi casa.

Mirando de otra forma a los árboles, las plantas y los pájaros del parque.

Cambiando mis rutas para pasar por zonas verdes.

Haciendo jabón.

Intentando hacer kombucha.

Buscando una forma de mover el cuerpo que no odio.

Y, sobre todo, disfrutando del proceso, sin sentirme presionada por hacer más o menos."

Cuando terminé de leer su mensaje pensé:

Sí. Eso era.

No grandes cambios.

Sino pequeños gestos que dan más vida a la vida que ya tienes . 

Y eso es exactamente lo que espero que pase en Micelio.

¿Cómo se vive Micelio?

Cada exploradora vive Micelio con el compromiso y el ritmo que necesita.

No hay deberes.

No hay presión por llegar a todo.

No hay una forma correcta de estar aquí.

Solo pequeñas propuestas que ponen un poquito más de vida en tu semana.

A veces tendrás más tiempo.

Otras veces apenas podrás leer una carta.

Y ambas formas estarán bien.

Porque Micelio no está pensado para añadir otra obligación a tu vida.

Está pensado para acompañar la vida que ya tienes.

La comunidad sin grupo

Sí, has leído bien.

Micelio no tiene grupo de Discord ni de Telegram.

Lo tuvimos.

Y nos dimos cuenta de que, casi sin querer, se convertía en otro lugar más que atender.

Más mensajes.

Más ruido.

Más sensación de no llegar.

Así que decidí quitarlo.

Porque creo que hemos confundido comunicación con cantidad de mensajes.

Y para mí comunicarnos significa otra cosa.

Es encontrarnos cuando realmente estamos presentes.

Con tiempo.

Con ganas de escuchar.

Con una infusión cerca.

Sin la presión de contestar rápido.

Por eso cada semana recibirás una carta que estará alojada en un blog privado.

Podrás leerla cuando encuentres tu momento.

Comentarla.

Leer cómo la han vivido otras exploradoras.

Y dejar que la conversación aparezca poco a poco.

Además nos encontraremos en directo.

Algunas delante de una pantalla.

Otras en la montaña, en Galicia, Madrid o Cataluña.

Y, cada inicio de estación aparecerá un tesoro físico en tu buzón y alguna sorpresa más que prefiero no contarte para no estropearte la ilusión.

Usamos la pantalla para conectarnos.

No para vivir dentro de ella.

¿Por qué se llama Micelio?

Debajo del suelo del bosque existe una red casi invisible.

El micelio.

Se entrelaza con las raíces de muchas plantas, participa en el intercambio de agua y nutrientes y participa, en silencio, a que el bosque funcione.

Rara vez lo vemos, pero gran parte de la vida que ocurre arriba depende de lo que sucede ahí abajo.

No busca protagonismo.

Simplemente crea las condiciones para que la vida continúe.

Eso es lo que deseo que sea este espacio.

Una red tranquila donde podamos sostenernos, inspirarnos y contagiarnos para poner un poquito más de vida en tu vida.

 

 

Los cuatro senderos que exploraremos durante el año

No seguimos un temario.

Seguimos la curiosidad.

Y, casi sin darnos cuenta, una y otra vez acabamos volviendo a cuatro lugares.

 Mirada 

Este es, probablemente, el sendero más silencioso.

Aprender a mirar el mundo como un ecosistema del que formas parte.

Descubrir que no estamos rodeadas de naturaleza.

Somos naturaleza.

Naturaleza

Porque la naturaleza no empieza cuando llegas al bosque.

Empieza cuando decides cambiar de ruta para pasar entre árboles.

Cuando cultivas una maceta.

Cuando descubres un pájaro que llevaba años viviendo al lado de tu casa y nunca habías visto.

Y cuanto más comprendemos más fácil nos resulta cuidar de ellas... y también de nosotras.

Vinculación

Porque la vida cambia cuando encontramos humanas con las que podemos hablar sin filtro.

Cuando una carta termina en una conversación apasionante.

Cuando un paseo compartido se convierte en amistad.

Cuando sentimos que pertenecemos sin necesidad de estar todo el día conectadas.

Cuerpo

Porque el cuerpo también explora.

Nos moveremos.

Jugaremos.

Descansaremos.

Buscaremos maneras de explorar el cuerpo desde el disfrute y no desde la exigencia.

Como aquella exploradora que terminó encontrando una forma de hacer ejercicio que, por primera vez, no odiaba.

¿Qué encontrarás dentro?

A lo largo del año irán apareciendo distintas propuestas para acompañar estos cuatro senderos.

Entre ellas:

🌿 Tesoro estacional que te llegarán a tu hogar. Dentro irá al material que te acompañará en las propuestas.

🌿 Propuestas para salir, observar, crear o jugar.

🌿 Encuentros presenciales.

🌿 Una carta semanal.

🌿 Encuentros online en directo.

🌿 Alguna sorpresa que prefiero no contarte todavía.

No para hacer más cosas.

Sino para que esas pequeñas cosas que te hacen bien encuentren, por fin, un hueco en tu semana.

Me cuesta mucho pensar en Micelio como una membresía.

Porque no lo siento así.

Cada año es una expedición distinta.

Sabemos dónde empezamos.

Pero nunca sabemos del todo qué acabaremos descubriendo por el camino.

Este será el mapa de nuestra próxima exploración.

Nuestra cabaña será el punto de encuentro desde el que partirán las cartas semanales.

Con cada estación llegará un pequeño tesoro a tu hogar para acompañar lo que estemos explorando.

Nos encontraremos a través de la pantalla y, cuando podamos, cambiaremos el ordenador por la montaña para vernos en Galicia, Madrid y Cataluña.

Y, entre una estación y otra, irán apareciendo pequeñas sorpresas que prefiero no desvelarte.

Porque una buena expedición también necesita un poco de misterio.

Al final del camino recogeremos juntas nuestro gran tesoro.

No un diploma.

Ni un certificado.

Sino todo aquello que hayamos vivido durante el año.

Así empieza nuestra exploración 🍂

Si eres como yo, probablemente te guste saber cuándo ocurrirán las cosas para poder hacerles un hueco en la agenda.

Aquí tienes las fechas importantes del viaje de Otoño.

☎️ Antes de empezar

31 de agosto al 13 de septiembre

Tendremos una conversación individual para conocernos, resolver dudas y darte la bienvenida al Micelio.

14 de septiembre

Recibirás la primera carta en nuestra cabaña.

21 de septiembre

Comienza oficialmente la exploración y el Tesoro de Otoño saldrá camino de tu hogar.

🎁 Los tesoros estacionales

Cada estación comenzará con la llegada de un tesoro a tu hogar.

No es un regalo.

Es el hilo conductor de todo lo que exploraremos durante las siguientes semanas.

Dentro encontrarás los materiales que darán sentido a las cartas, inspirarán las dinámicas de los encuentros online y nos acompañarán también en las experiencias presenciales.

Me gusta pensar en ellos como la mochila con la que empezamos cada tramo de la expedición.

🍂 21 de septiembre · Tesoro de Otoño.

❄️ 15 de noviembre · Tesoro de Invierno + Calendario de Adviento Natural.

 

💌 Cartas

Cada lunes por la mañana encontrarás una nueva carta esperándote en nuestra cabaña, el blog privado de Micelio.

Podrás leerla cuando encuentres tu momento, volver a ella siempre que quieras y compartir allí mismo cómo la has vivido junto al resto de exploradoras.

No es un email para leer deprisa.

Es una invitación a regalarte un rato para ti.

🥾 Experiencias presenciales

A lo largo del año también viviremos algunas experiencias presenciales.

Serán una excusa para salir de casa, explorar la naturaleza con otros ojos y regalarnos un día diferente.

Cada experiencia estará diseñada para esa estación del año y tendrá un hilo conductor propio: juegos, dinámicas, pequeñas exploraciones y momentos compartidos que nos ayudarán a integrar lo que estamos viviendo en Micelio.

No se trata solo de encontrarnos.

Se trata de vivir algo juntas.

Madrid · 3 de octubre

Cataluña · 28 de noviembre

💻 Encuentros online

Nos encontraremos los domingos a las 8:00 h (hora peninsular) de la mañana.

Cada encuentro durará aproximadamente 1 hora.

  • 27 de septiembre
  • 18 de octubre
  • 1 de noviembre
  • 15 de noviembre
  • 13 de diciembre

No son clases.

Son encuentros cuidadosamente preparados para explorar, experimentar, integrar y crear vínculo.

Cada uno será diferente.

Porque la exploración también cambia con las estaciones... y con nosotras.

🌿 Ratos compartidos

Además de los encuentros online, cada semana abriré pequeños ratos compartidos.

Irán cambiando de día y de horario para que, a lo largo del año, todas tengamos la oportunidad de coincidir alguna vez.

A veces seremos muchas.

Otras, solo dos o tres.

Y las dos cosas estarán bien.

 



 🏴‍☠️ AVISO A NAVEGANTES 🏴‍☠️  Pertenecer a esta exploración te acompañará hasta la médula.

¿Es para ti?

Micelio es para humanas exploradoras.

No importa dónde vivas.

Ni cómo sea tu familia.

Ni si compartes tu vida con piracanes, piragatos, miniexploradores, plantas... o contigo misma.

Lo que compartimos no es un estilo de vida. Compartimos unos valores y una curiosidad inmensa por explorar.

Compartimos una manera de mirar el mundo.

Creo que este puede ser tu lugar si...

🌿 Sientes que hay una forma de vivir que se parece más a ti, pero el día a día siempre acaba llevándote por otro camino.

🌿 Guardas ideas para "algún día" y te apetece empezar a vivirlas.

🌿 Te sigue emocionando descubrir un pájaro, una planta o un rincón que siempre había estado ahí.

🌿 Disfrutas compartiendo lo que descubres con otras exploradoras.

🌿 Te gusta aprender experimentando, más que acumulando información.

🌿 Te contagias de mi alegría y de mis ganas de VIVIR.

Si has ido sonriendo mientras leías... creo que ya sabes que esta expedición es para ti.

Quizá haya una cosa que te haga dudar...

Que parte del Micelio sea online.

Lo entiendo.

A mí también me costó reconciliarme con las pantallas.

Hasta que entendí que el problema no era la tecnología.

Era la relación que tenía con ella.

Por eso Micelio está diseñado para que la pantalla sea un puente.

No un destino.

Antes de abrir una carta preparo una infusión.

Salgo descalza al patio.

Miro el cielo.

Y entonces entro.

Es mi manera de recordarle al cuerpo que no voy a consumir contenido.

Voy a regalarme un rato.

No espero que hagas lo mismo.

Pero sí que encuentres tu propia manera de llegar.

Porque quiero que cada vez que entres en Micelio sientas que no estás abriendo una página web.

Estás entrando en un lugar donde poner un poquito más de vida en tu vida.

Probablemente no sea para ti si...

Buscas una formación tradicional con un paso a paso cerrado.

Prefieres consumir contenido sin implicarte ni compartir parte del camino.

Te incomoda no saber exactamente qué ocurrirá cada mes.

O simplemente no te apetece dejarte sorprender.

Y está bien.

Micelio no quiere ser para todo el mundo.

Solo para quienes sienten curiosidad por explorar la vida con un poco más de calma, de alegría y de atención.



 

 

Si has llegado hasta aquí...

Quizá ya sientas que te apetece vivir esta exploración con nosotras.

Ahora toca la parte menos emocionante, pero necesaria.

🍂❄️🌸 Ciclo completo de Micelio 2026/2027

 

Del 21 de septiembre de 2026 al 6 de junio de 2027.

590 € o 66 €/mes.

Antes de confirmar tu plaza me gustaría que tengamos una conversación.

No para hacer una entrevista.

Sino para conocernos.

Para que puedas contarme en qué momento estás, resolver cualquier duda y asegurarnos de que Micelio es el lugar que ahora mismo necesitas.

Cuando rellenes el formulario podrás elegir el día y la hora que mejor te venga entre el 31 de agosto y el 14 de septiembre.

Después... si ambas sentimos que este es tu lugar, te daré la bienvenida a la próxima exploración. 

Quiero unirme a la exploración

Yo pongo la cabaña. Tú traes la curiosidad.

Hay una última cosa que me gustaría contarte antes de que decidas si esta expedición es para ti.

Yo también soy una exploradora.

No estoy aquí para decirte cómo tienes que vivir.

Estoy aquí para abrir un espacio donde podamos explorar juntas.

Creo en una manera de aprender muy distinta a la que nos enseñaron en el colegio.

 

 Horizontalidad

No creo en la experta que habla mientras el resto toma apuntes.

Creo en una exploración donde todas observamos, probamos, compartimos y aprendemos.

Yo preparo el camino.

Pero el viaje lo hacemos juntas.

 

 Vinculación

Las relaciones profundas necesitan tiempo.

Y cuidado.

No hace falta compartirlo todo.

Cada una encontrará el lugar que quiera ocupar.

Pero sí quiero que Micelio sea un espacio donde podamos confiar unas en otras.

 

 Circularidad

Llevo muchos años acompañando a humanas.

Y, cuando tenía mi energía en cuidar a mi familia de origen y a la miniexploradora, descubrí algo.

Lo que más eché de menos no fue enseñar.

Fue aprender de vosotras.

Escuchar cómo miráis el mundo.

Contagiarme de vuestras ganas.

Eso también es Micelio.

Y por si no nos conocemos...

Soy Pat.

Durante las últimas dos décadas he trabajado como oceanógrafa, geóloga marina y educadora canina.

He investigado el fondo marino, he recibido becas y algún premio por el camino.

Y, aunque agradezco todo eso, con los años he descubierto que lo que más confianza genera no son los títulos.

Es caminar un rato juntas.

Hoy vivo en una pequeña aldea de Galicia.

La mayor parte del tiempo me encontrarás acompañada por la miniexploradora y los piracanes, caminando por el monte, en la huerta o preparando la próxima expedición.

Hace unos años de esta imagen, pero sigue representándome en esencia.

  

Información sobre el Micelio

 

   ¡A EXPLORAR! 

Puerta de entrada al Micelio